Pensando por pensar...
y habiendo andado tanto;
recorriendo caminos con encanto
y otros con pedregal.
El caso es andar, visualizar los mantos
que se extienden al pasar.
.
.
Bello atardecer pasado
y quizás, dándole más valor ahora...
ahora, que con la aurora del tiempo lejano,
da fruto en la memoria.
Aún así, bello atardecer andado;
sin billete de retorno, sólo con el entorno
de mis ojos al pensar.
.
.
Qué dirán las golondrinas,
las que me vieron pasar,
aquellas, que por curiosidad de la vida
me dejaron en sus casas entrar.
Y los miles de gorriones que venían tras de mi,
dándoles a todos trigo, maíz,
y hasta un celemín de higos.
Todos siempre tras de mi.
.
.
Cuántas fuentes en mi mente?!
a cuántos caños agua di...
y cuántos son los que bebieron,
cuánto tiempo lo viví.
No importa ese pasado bello,
o, el que el vello eriza al pensar,
porque al fin...
todo se va en la corriente;
menos en mi mente...
en ella está mi vagar.
Mar Mar

1 comentario:
Salvo esos gerundios al incio, el poema logra alcanzar un ritmo fascinante.
Enhorabuena!
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